Mi querid@ amig@,

Como tú, he estado mucho tiempo sin escribir nada, quizás la desgana incluso de manifestar mis sentimientos me ha dejado en estos meses fuera del contacto con las letras.
Es muy posible que pase mucho tiempo hasta que lo vuelva a hacer, pero esta vez lo necesito.
He vivido los dos años más complicados de mi vida, he tenido problemas en el trabajo, en el matrimonio, con mis hijos…He sufrido y llorado lo indecible. De la noche a la mañana, me encontré con que tenía un buen trabajo, un marido encantador y dos hijos creciendo en el seno de un ambiente con principios, a tener un trabajo peor remunerado, un marido que no entendió que me gustará escribir y que todo lo que yo escribía se creía que eran experiencias mías extraconyugales, que se pasó un año maltratándome psicológicamente y dos hijos, los cuales, la mayor, pasa de todo a pesar de sus casi 18, y otro, con 14 que ha dado el salto a la adolescencia en el túnel del divorcio, que le hace ser prepotente y que no respeta a nadie, dado el trato
que veía que me daba su padre.
En medio de todos estos hechos, se abrió un oasis en mi vida con el conocimiento de una persona, a la que sin saber porque le quiero sin poder explicarlo pues como diría Alejandro Sanz, es la “fuerza del corazón”. Y decidí agarrarme a él, como mi salvavidas de mis días nublados y solitarios. El estaba en mi mente, aunque había días que no me acordaba ni tan siquiera, de cómo era su cara, pero si sentía ese mismo sentimiento que tuve cuando le conocí.
Pero él estaba casado, así es que fue necesario apartarse para que él siguiera su camino, pues nunca quiso cruzarse en mi andadura. Ahí yo me equivoqué pues está claro que no hablábamos los mismos idiomas. Probablemente su status social y todo lo que tiene, no quería cambiarlo por nadie o simplemente, él nunca sintió lo mismo por mí.
Ahora que he descubierto tantas cosas de la vida, después de estar veinte años dedicada a mi marido, hijos y trabajo, ahora me doy cuenta que las pequeñas cosas son las que valen, no si gano tanto o tengo tanto, he llegado a sentir en lo más profundo de mi ser, la unión con la naturaleza, la amistad de gente desconocida, que te ayudan sin más, los amaneceres silenciosos, cómo habla el silencio, he aprendido tanto de esas cosas que nunca te fijas por las prisas, por el trabajo…
No sé si puedo decir que me siento tranquila, pues tengo ante mí, ni más ni menos que mi vida, para empezar de nuevo, conociéndome más a mí misma, sabiendo realmente lo que quiero y lo que me gusta, reclamando mi espacio en este mundo de personas encadenadas para el baile de la vida.
Ayer por primera vez, salí con un grupo de personas, todos éramos divorciados, todos teníamos una cosa en común, aparte de nuestra situación, todos queríamos empezar de nuevo, otra oportunidad de ser felices, de conocer gente, de sentir de nuevo el amor. Fue la primera vez que me pasé toda la noche riéndome. Hacía tanto tiempo…. Y si, conocí a dos personas con las que me sentí fenomenal. Quizás después de haber aprendido a estar sola, consiga ser feliz, estando acompañada.